¿Qué es un diastema y cómo se puede corregir?

Un diastema es el espacio o hueco visible que existe entre dos dientes. Aunque este tipo de separación puede aparecer entre cualquier par de piezas dentales, lo más frecuente es que se forme entre los dos incisivos centrales superiores, conocidos coloquialmente como paletas. Se trata de una de las consultas más habituales en ortodoncia, tanto en niños como en adultos, y las opciones para corregirlo son variadas.

En Ortodoncia Mirasierra, los dientes separados son uno de los motivos de consulta que vemos con mayor frecuencia. A lo largo de este artículo te explicamos por qué aparecen los diastemas, qué consecuencias pueden tener si no se tratan y cuáles son los tratamientos disponibles para cerrar el hueco entre los dientes de forma segura y predecible.

¿Qué es un diastema?

El término diastema dental hace referencia a cualquier espacio anormal entre dos dientes contiguos. Aunque puede darse en la arcada inferior, la localización más habitual es entre los incisivos centrales superiores. La separación puede ser apenas perceptible o alcanzar varios milímetros, y puede afectar a un solo par de dientes o presentarse de forma generalizada en varias zonas de la boca.

Es importante no confundir un diastema con el espacio que deja un diente ausente. Un diastema se produce cuando todas las piezas dentales están presentes pero existe una separación visible entre ellas, mientras que la ausencia de un diente (ya sea por pérdida o por agenesia) genera un hueco de naturaleza diferente que requiere un abordaje clínico distinto.

Causas de los diastemas

Los diastemas son de origen multifactorial, es decir, pueden aparecer por la combinación de varias causas. A continuación, repasamos las más frecuentes según la evidencia clínica disponible.

1- Desproporción entre el tamaño de los dientes y el maxilar

Esta es la causa más habitual. Cuando los dientes son más pequeños de lo normal (microdoncia) o el hueso maxilar tiene un tamaño superior al que corresponde, las piezas dentales no ocupan todo el espacio disponible en la arcada y aparecen separaciones entre ellas.

2- Frenillo labial hipertrófico

El frenillo labial es la banda de tejido que conecta el labio superior con la encía, justo entre los incisivos centrales. Cuando este frenillo se encuentra demasiado cerca del borde de la encía o tiene un grosor excesivo, puede interponerse físicamente entre los dos dientes centrales e impedir que se junten.

3- Ausencia o pérdida de piezas dentales

Cuando falta un diente (por agenesia congénita o por extracción), los dientes vecinos tienden a desplazarse hacia el espacio vacío. Este desplazamiento no siempre cierra completamente el hueco y, a menudo, genera separaciones secundarias entre varias piezas dentales.

4- Hábitos orales durante la infancia

Determinados hábitos repetitivos durante la infancia pueden ejercer fuerzas sobre los dientes que acaban separándolos. Los más habituales son la succión del dedo pulgar y el empuje lingual (la costumbre de presionar la lengua contra los dientes frontales al tragar o en reposo).

Estos hábitos modifican gradualmente la posición de los incisivos, inclinándolos hacia adelante y generando espacios entre ellos.

5- Enfermedad periodontal

La periodontitis es una enfermedad de las encías que provoca la destrucción progresiva del hueso que soporta los dientes. A medida que se pierde hueso alveolar, las piezas dentales pierden estabilidad y pueden desplazarse, creando diastemas que antes no existían. Esta causa es especialmente relevante en pacientes adultos.

6- Factores genéticos

La herencia juega un papel importante en la aparición de diastemas. Factores como el tamaño de los dientes, la forma de la arcada dental y la estructura del frenillo labial tienen un componente hereditario significativo.

Diastemas en niños: ¿cuándo hay que preocuparse?

Los diastemas entre los dientes de leche son muy frecuentes en la infancia y, en la mayoría de los casos, no representan un problema. De hecho, suelen ser una buena señal, ya que indican que hay espacio suficiente en la arcada para que los dientes definitivos (que son más grandes) erupcionen correctamente. A medida que se produce el recambio dentario, los dientes permanentes suelen cerrar los espacios de forma natural.

Sin embargo, hay situaciones en las que conviene valorar un diastema en edad infantil. Si la separación persiste una vez que han erupcionado los caninos permanentes (normalmente entre los 11 y los 13 años), es recomendable que un ortodoncista evalúe el caso para determinar si es necesario intervenir.

En Ortodoncia Mirasierra tenemos una amplia experiencia en tratamientos de ortodoncia interceptiva, que permiten actuar en edades tempranas para guiar el crecimiento de los huesos maxilares y facilitar la correcta erupción de los dientes definitivos.

Consecuencias de no tratar un diastema

Aunque no todos los diastemas requieren tratamiento, cuando la separación es significativa y no se corrige puede dar lugar a distintas complicaciones:

  • Alteraciones en el habla: el espacio entre los dientes puede interferir en la pronunciación de determinados sonidos, especialmente las consonantes fricativas y sibilantes (sonidos como la «s», la «f» o la «z»).
  • Impacto estético y emocional: muchas personas sienten inseguridad al sonreír cuando tienen los dientes separados, lo que puede afectar a su autoestima y a sus relaciones sociales.
  • Mayor riesgo de alteraciones periodontales y caries en sectores posteriores: al no existir punto de contacto entre los dientes es más fácil que se impacte comida y lo que ello implica de pérdida periodontal, mal olor y posibilidad de caries.
  • Posibles maloclusiones: cuando existen diastemas generalizados (múltiples espacios entre varios dientes), la alineación dental puede verse comprometida, lo que puede derivar en problemas de mordida.

Por todo ello, si notas que tienes un hueco entre los dientes que te genera molestias funcionales o estéticas, lo más aconsejable es consultar con un especialista en ortodoncia para que valore tu caso.

Tratamientos para cerrar los diastemas

El cierre de diastemas no se aborda siempre de la misma manera. El tratamiento más adecuado depende de la causa que haya originado la separación, de su extensión y de la edad del paciente. A continuación, repasamos las principales opciones.

1- Ortodoncia

La ortodoncia es el tratamiento de referencia para cerrar los diastemas. Tanto los brackets (metálicos o estéticos) como los alineadores transparentes permiten aplicar fuerzas controladas y progresivas sobre los dientes para desplazarlos y cerrar los espacios. La elección entre un sistema u otro (brackets o alineadores) depende de la complejidad del caso y de las preferencias del paciente.

En Ortodoncia Mirasierra, con más de 40 años de experiencia en el tratamiento de todo tipo de maloclusiones, el cierre de diastemas mediante ortodoncia es uno de los procedimientos que realizamos con mayor frecuencia, tanto en adolescentes como en adultos.

2- Composite dental

Cuando el diastema es leve y no hay problemas de alineación asociados, es posible cerrarlo mediante la aplicación de composite (resina) sobre las caras laterales de los dientes adyacentes al espacio.

Este procedimiento, conocido como adhesión directa, permite ensanchar ligeramente los dientes para que cubran el hueco. Es una técnica conservadora, reversible y relativamente económica, aunque presenta menos durabilidad que otros tratamientos y puede requerir retoques con el paso del tiempo.

3- Carillas dentales

Las carillas son láminas muy finas de porcelana o composite que se adhieren a la superficie frontal de los dientes. Permiten modificar ligeramente la forma, el tamaño, el color y la posición de algunas piezas dentales, por lo que son una opción eficaz para cerrar diastemas leves cuando el paciente busca, además, una mejora estética global de la sonrisa.

Las carillas se reservan generalmente para casos muy puntuales, en los que la alineación dental es correcta y la separación no requiere movimiento ortodóncico.

4- Frenectomía

Cuando el diastema está causado por un frenillo labial hipertrófico, puede ser necesario realizar una frenectomía, que es una cirugía menor en la que se recorta o reposiciona el frenillo para eliminar la tensión que ejerce entre los incisivos centrales.

Un punto importante que conviene conocer es el momento en que se practica esta intervención. Según el consenso clínico actual, lo más recomendable es realizar la frenectomía después de haber cerrado el diastema con ortodoncia, no antes.

El motivo es que el tejido de cicatrización que se forma tras la cirugía puede dificultar el cierre ortodóncico posterior del espacio. Por eso, en Ortodoncia Mirasierra, salvo en casos muy severos, recomendamos primero cerrar el espacio con ortodoncia y, a continuación, hacer la frenectomía para consolidar el resultado.

5- Implantes dentales

Cuando los diastemas se deben a la ausencia de una o varias piezas dentales, el tratamiento puede requerir la colocación de implantes para reponer los dientes que faltan. En estos casos, es frecuente combinar los implantes con un tratamiento de ortodoncia para redistribuir los espacios, alinear la dentadura y cerrar las separaciones residuales.

Como ves, existen distintas soluciones para corregir un diastema, y la clave está en un diagnóstico preciso que identifique la causa de la separación.

Si tienes los dientes separados y quieres valorar las opciones de tratamiento, te invitamos a pedir una primera consulta sin coste en Ortodoncia Mirasierra.

Nuestro equipo de ortodoncistas, con más de cuatro décadas de experiencia y dedicación exclusiva a la ortodoncia, analizará tu caso en detalle y te propondrá el plan de tratamiento más adecuado para ti.

Fuentes