Si notas que te sangran las encías al cepillarte, que están más rojas de lo normal o, incluso, algo inflamadas, es posible que presentes gingivitis. El aspecto positivo de esta enfermedad es que, en la mayoría de casos, se puede revertir si se actúa a tiempo y con el enfoque adecuado.
Y aquí viene el matiz importante: el “mejor” tratamiento para la gingivitis no es una sola cosa. Suele ser la combinación de una limpieza bucodental profesional, buenos cuidados en casa, corrección de hábitos y revisiones para evitar recaídas. Te lo vamos a explicar paso a paso.
¿Qué es la gingivitis?
La gingivitis es una inflamación de las encías causada por la acumulación de placa bacteriana en el borde de la encía. Esa placa es una película pegajosa (casi invisible) que se forma constantemente y que, si no se elimina bien, irrita el tejido gingival.
La gingivitis suele dar señales claras, pero muchas personas las normalizan:
- Sangrado al cepillarte, usar hilo dental o, incluso, al comer.
- Encías rojas o hinchadas.
- Sensibilidad al cepillado.
- Mal aliento persistente (halitosis).
- Encía con un aspecto más brillante del habitual.
La gingivitis no suele doler, y por eso es tan fácil pensar que es inofensiva. Pero si se mantiene en el tiempo, puede evolucionar a periodontitis, una enfermedad más grave que es irreversible y que implica pérdida de soporte del diente (hueso y ligamento periodontal). Por eso merece la pena iniciar el tratamiento contra la gingivitis cuanto antes.
Diagnóstico de la gingivitis
Para tratar la gingivitis lo primero es diagnosticarla correctamente. En consulta, el diagnóstico es relativamente sencillo, pero no se basa solo en la exploración de las encías. También hay que valorar el origen y el grado de inflamación.
Normalmente, para diagnosticar la gingivitis se revisa:
- El estado del margen de la encía (color, inflamación, sangrado…).
- Si hay placa bacteriana y sarro.
- Si sangras al sondaje. Se usa una sonda periodontal para medir la profundidad de la placa bacteriana y el sarro. Con esto, se determina si existen bolsas periodontales, lo que confirmaría una periodontitis, en lugar de una gingivitis.
- Estado de salud, estilo de vida y factores de riesgo (embarazo, tabaco, respiración oral, brackets, apiñamiento, etc.)
En Ortodoncia Mirasierra, donde llevamos más de 40 años tratando pacientes con enfermedades de las encías, este diagnóstico es realizado por odontólogos especializados en periodoncia.
Este aspecto diferencial permite que podamos llevar a cabo una planificación realista: qué hacer primero, qué corregir en casa y cuándo pautar revisiones para confirmar que el estado de salud bucodental está mejorando.
Tratamiento de la gingivitis
La gingivitis requiere un doble tratamiento: profesional y doméstico. Primero se tratan en profundidad las encías con una limpieza en clínica y, después, se mantiene el resultado en casa con una higiene eficaz y constante.
1- Limpieza dental profesional
En la clínica dental se elimina toda la placa bacteriana y el sarro que no puedes quitar por ti mismo. Se realiza una profilaxis profesional (limpieza) para retirar placa y sarro, especialmente en la zona del borde gingival.
Este paso es clave porque el sarro es placa mineralizada: no sale con el cepillado, y mientras esté ahí, la encía seguirá irritada.
Dependiendo del caso, el profesional puede:
- Retirar el sarro supragingival (visible, que está por encima de la línea de la encía) y revisar zonas de difícil acceso.
- Pulir la superficie del diente para que quede más lisa y se adhiera menos placa.
- Darte indicaciones personalizadas para mejorar tu rutina de higiene (técnica y duración del cepillado, tipo de cepillo, uso de seda dental…). A veces el profesional podrá prescribir el uso de un colutorio de clorhexidina durante un tiempo determinado tras la profilaxis en clínica.
2- Rutina de higiene dental en casa
Después de la limpieza, el mejor tratamiento es tu constancia. Y aquí la idea clave es esta: lo importante no es “cepillarte más fuerte”, sino cepillarte mejor.
Una rutina efectiva suele incluir:
- Cepillado tres veces al día, después de cada comida principal, prestando especial cuidado en el borde de la encía.
- Cepillo de cerdas suaves o medias. Las cerdas duras pueden irritar más las encías.
- Hilo dental, cepillos interproximales e irrigador a diario.
- Pasta con flúor.
Si al usar hilo o cepillos interproximales sangras, es posible que tu tentación sea dejarlo, pero lo recomendable suele ser hacer justo lo contrario. El sangrado es señal de inflamación: si limpias bien de forma constante, lo normal es que con los días disminuya.
3- Cambios en el estilo de vida
Los hábitos también influyen en el tratamiento de la gingivitis. Algunos cambios que ayudan en el manejo de la enfermedad son los siguientes:
- Si fumas, reducir o dejar el tabaco: empeora la respuesta de la encía y favorece la progresión de los problemas periodontales.
- Mejorar la hidratación y evitar el “picoteo” constante de azúcares.
- Revisar si respiras por la boca: la sequedad puede inflamar y favorecer el desarrollo de placa bacteriana.
- Controlar los factores de riesgo. Por ejemplo, la diabetes mal controlada se asocia a más problemas de encías.
- Mantener una higiene oral más exhaustiva en etapas de cambios hormonales, como el embarazo y la menopausia. La encía puede estar más reactiva y necesitar un seguimiento más cercano. La mejora de la higiene ayuda, entre otros, a prevenir la gingivitis gestacional.
4- Revisiones y seguimiento
La gingivitis mejora cuando la controlas, pero tiende a volver si te relajas. Por eso, el seguimiento es parte indispensable del tratamiento, no una opción.
Lo habitual es:
- Pautar una revisión unas semanas después de la limpieza dental profesional, para valorar si la sintomatología ha disminuido o desaparecido (sangrado, inflamación…).
- Planificar limpiezas periódicas según tu riesgo, ya que no todos los pacientes necesitan la misma frecuencia.
- Ajustar tu rutina de higiene en casa en función de tus circunstancias (zonas donde se acumula más placa, apiñamiento, etc.).
Otros tratamientos adicionales para la gingivitis
Hay pacientes que, aunque hagan lo correcto, no terminan de mejorar. En esos casos, hay que buscar factores locales que estén manteniendo la inflamación, como restauraciones defectuosas o problemas de alineación dental.
1- Revisión de restauraciones
Empastes, coronas o carillas mal ajustadas (aunque sea mínimamente) pueden crear escalones donde se acumula la placa bacteriana.
En consulta, hay que valorar si hay:
- Bordes que sobresalen o puntos de contacto mal diseñados.
- Filtraciones o zonas rugosas donde se retiene placa.
- Restauraciones que dificultan el acceso del hilo o del cepillo interdental.
2- Ortodoncia
Si tienes apiñamiento, dientes rotados o diastemas (espacios) donde no puedes limpiar bien, es más fácil que la placa bacteriana se acumule y la encía se inflame.
En estos casos, un tratamiento de ortodoncia puede ayudarte a:
- Mejorar la higiene interproximal (entre dientes).
- Disminuir las zonas de retención de placa.
- Conseguir una mordida más equilibrada, lo que también ayuda a mantener la encía saludable.
Si te estás preguntando cuál es el mejor tratamiento para tu gingivitis, quédate con esta idea: primero hay que eliminar la causa (placa y sarro), luego perfeccionar la higiene en casa y, por último, revisar los factores de riesgo. Si actúas pronto, lo habitual es que la encía se recupere y el sangrado desaparezca.
En Ortodoncia Mirasierra puedes pedir una primera consulta sin coste para que nuestro equipo médico especializado en periodoncia te revise y, si resulta necesario, te paute un plan de tratamiento para la gingivitis.