La cirugía ortognática de clase 3 es una intervención que planificamos y coordinamos habitualmente en Ortodoncia Mirasierra, desde hace varias décadas. Es un proceso complejo que requiere un gran nivel de experiencia y especialización, así como el trabajo conjunto de varios especialistas: el ortodoncista, el cirujano maxilofacial y el protésico dental.
¿Qué es y cómo se corrige la clase III?
La clase III (también conocida como prognatismo mandibular) es una malformación dentofacial que provoca una discrepancia entre el maxilar superior y la mandíbula. Como consecuencia, ambos huesos se encuentran desalineados y la mandíbula está más adelantada que el maxilar superior, por lo que es más prominente de lo habitual. Asimismo, los dientes de ambas arcadas (superior e inferior) no coinciden, ya que los inferiores se encuentran más adelantados.
Tipos de clase III
La clase III puede ser de varios tipos:
- Origen dental: se da cuando los huesos están bien posicionados con respecto a la base del cráneo, pero los dientes inferiores ocluyen en una posición adelantada con respecto a los dientes superiores como consecuencia de malposiciones dentarias.
- Origen esquelético: se produce cuando son los huesos los que no se han desarrollado adecuadamente. Este último caso puede deberse a una falta de crecimiento del maxilar, a un excesivo desarrollo de la mandíbula o a ambas circunstancias a la vez.
- Origen funcional: ocurre cuando al masticar existe un contacto prematuro que obliga al paciente a adelantar la mandíbula para lograr morder con los molares.
- Origen mixto: combinación de varias de las opciones anteriores.
Tratamiento de la clase III
El tratamiento para corregir la clase 3 puede variar en función del origen de la alteración, su severidad y la edad del paciente. Las principales soluciones son las siguientes:
- Rehabilitación neuro-oclusal (RNO): alrededor de los cuatro años de edad se puede recurrir a la rehabilitación neuro-oclusal, que ayuda a guiar el crecimiento de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula) y corregir hábitos orales que pueden ser perjudiciales (uso del chupete, succión del dedo pulgar, interposición de la lengua…). En estos casos, la clase III puede corregirse con pistas de composite y aparatos de deglución.
- Ortopedia interceptiva: entre los seis y los nueve años, la maloclusión de clase III también puede ser abordada con distintos aparatos interceptivos. Por ejemplo, mediante disyuntores de paladar (para ensanchar el maxilar superior) y mentoneras o máscaras faciales (se colocan en la cara y sirven para frenar el desarrollo de la mandíbula y fomentar el crecimiento del maxilar superior). Dicho esto, es necesario destacar que se recurre a la ortopedia interceptiva cuando el origen es esquelético (está en los huesos). En caso de ser una clase III funcional y/o dentaria, en la que solo hay un diente que provoca el avance de la mandíbula, se recurrirá directamente a un tratamiento de ortodoncia en dientes temporales.
- Ortodoncia: el tratamiento de ortodoncia, ya sea con brackets o con alineadores transparentes, está indicado en adolescentes y adultos que tienen una clase III de origen dentario, o bien una clase III esquelética que permite realizar un “camuflaje”. El camuflaje es una alternativa no quirúrgica que ayuda a disimular las discrepancias esqueléticas leves o moderadas moviendo solamente los dientes para que la mordida encaje mejor. En estos casos, se puede planificar la extracción de cordales inferiores, premolares o un incisivo inferior, técnicas que ayudan a reducir la arcada inferior.
- Ortodoncia + cirugía ortognática: el tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía ortognática se lleva a cabo en pacientes adultos que presentan una clase III de origen esquelético. Normalmente, está indicado en personas que sufren una alteración funcional severa, dolores articulares y una armonía facial muy alterada.
En resumen: la ortodoncia mueve los dientes y la cirugía reposiciona los huesos. Y cuando la base ósea está alterada, colocar bien los dientes sin corregir la base puede dejar un resultado poco estable o con limitaciones.
Causas de la clase III
Las causas de la clase III pueden ser muy diversas y, a menudo, involucran una combinación de factores genéticos y ambientales que tienen su origen a lo largo de la infancia. Aunque algunas razones no son evitables, hay una serie de hábitos que pueden aumentar el riesgo de desarrollar la alteración y que sí se pueden corregir.
Las principales causas de la clase 3 son las siguientes:
- Genética: generalmente, la clase 3 es hereditaria. Por ello, las personas con antecedentes familiares presentan una predisposición mayor a padecer la alteración.
- Posición o tamaño de la lengua: una lengua que ejerce presión constante contra la mandíbula también puede favorecer el sobrecrecimiento de esta. Por eso, cuando se tiene constancia de que un niño coloca la lengua en una posición inadecuada o extraña, hay que acudir al ortodoncista, así como realizar una interconsulta con el otorrino y el logopeda, ya que la posición adelantada de la lengua puede deberse a amígdalas hipertróficas.
- Respiración bucal: la respiración bucal, en vez de nasal, puede provocar alteraciones en el desarrollo de los huesos maxilares. Algunas de las causas de la respiración bucal son la hipertrofia de amígdalas o adenoides, la desviación del tabique nasal o la rinitis alérgica.
- Pérdida prematura de los dientes temporales: la caída prematura de los dientes de leche puede afectar a la erupción y la posición de las piezas dentales permanentes. Entre otras cosas, porque ocasiona desplazamientos en el resto de dientes, ya que estos tratan de ocupar los espacios vacíos.
- Erupción anormal y malposiciones en los dientes: en general, un proceso de erupción dental que no evoluciona según lo previsto (por unos dientes que salen en posiciones más adelantadas o retrasadas de lo normal) también puede causar clase III, que en la mayoría de casos suele ser funcional.
Fases de la cirugía ortognática de clase III
Únicamente la clase III de origen esquelético puede requerir cirugía. En estos casos, se debe recurrir a un tratamiento combinado, basado en ortodoncia y cirugía ortognática.
Normalmente, las fases de la cirugía ortognática de clase III son las siguientes:
Primera fase: ortodoncia prequirúrgica
La primera fase comprende un tratamiento de ortodoncia de un año, aproximadamente. Dado que la clase III de origen esquelético también deriva en alteraciones en la posición de los dientes, es necesario mejorar la alineación de estos para el día de la cirugía.
El objetivo de esta fase es colocar los dientes superiores e inferiores en la posición correcta sobre sus respectivas bases óseas. Así, si los incisivos están muy inclinados, se corrige su angulación para situarlos adecuadamente dentro de cada hueso.
En este momento, no se busca todavía el encaje entre ambas arcadas, ya que será el cirujano quien, durante la intervención, coloque el maxilar superior y la mandíbula en la posición adecuada para conseguir una mordida correcta. Además, cuando es necesario fragmentar el maxilar (dividirlo en varias partes durante la cirugía para poder mover cada segmento por separado), también se abren los espacios necesarios entre los incisivos laterales y los caninos superiores.
Segunda fase: cirugía ortognática de clase III
La intervención quirúrgica se realiza en un hospital, es llevada a cabo por el cirujano maxilofacial y requiere anestesia general.
Tercera fase: ortodoncia postquirúrgica
En la tercera fase se debe continuar con el tratamiento de ortodoncia, para terminar de corregir la posición de los dientes una vez que se han solucionado las discrepancias en los huesos maxilares. Esta última fase suele durar entre diez y 12 meses.
En algunos casos, se puede cambiar el orden de las fases y realizar la cirugía ortognática de clase III antes de colocar la ortodoncia. Este protocolo se conoce con el nombre de Surgery First y la posibilidad de recurrir a él tendrá que ser valorada tanto por el ortodoncista como por el cirujano maxilofacial.
Dicho lo anterior, es fundamental resaltar que el tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía ortognática exige una gran coordinación y planificación por parte de los profesionales que lo llevan a cabo: el ortodoncista, el cirujano maxilofacial y el protésico dental, que realiza las férulas quirúrgicas.
En Ortodoncia Mirasierra, con más de 40 años de experiencia y una larga trayectoria en casos complejos de ortodoncia y cirugía ortognática, cuidamos especialmente dos cosas: un diagnóstico minucioso y una planificación muy precisa. De esa base depende gran parte del éxito del tratamiento.
Cirugía ortognática de clase III
La cirugía ortognática de clase III es una intervención que sirve para corregir el tamaño y la posición de los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula). Su duración suele oscilar entre las tres y las cuatro horas.
Esta intervención se lleva a cabo en pacientes adultos, que presentan una maloclusión de origen esquelético y que experimentan dificultades a la hora de realizar sus funciones básicas (masticar, respirar, hablar…). Asimismo, la cirugía ortognática está indicada cuando las discrepancias en los huesos maxilares provocan dolor o comprometen la estética facial (asimetrías, aspecto tosco por una mandíbula demasiado prominente…).
Podemos distinguir dos tipos de intervención: cirugía ortognática bimaxilar y cirugía ortognática monomaxilar.
1- Cirugía ortognática bimaxilar
Es la más frecuente. Se realiza cuando hay que intervenir tanto el maxilar superior como la mandíbula, puesto que ambos huesos presentan anomalías en su tamaño y/o posición). La cirugía ortognática bimaxilar permite corregir ambas estructuras óseas de manera simultánea. Asimismo, es adecuada para asimetrías de mandíbula.
2- Cirugía ortognática monomaxilar
La cirugía ortognática monomaxilar resulta más sencilla debido a que solo es necesario intervenir uno de los dos huesos maxilares, ya que el otro presenta un desarrollo adecuado.
Por tanto, en estos casos se puede, o bien recortar el hueso mandibular y retrasarlo (cuando estamos ante una mandíbula excesivamente desarrollada) o bien expandir y adelantar el maxilar superior (cuando estemos ante un hueso maxilar muy poco desarrollado).
¿Por qué tratar la clase III con cirugía ortognática?
Las maloclusiones de clase III de origen esquelético pueden provocar diversos inconvenientes y dificultades en la vida diaria, los cuales pueden variar en función de la severidad de la alteración.
A continuación te resumimos cuáles son los principales beneficios de realizar la cirugía ortognática de clase 3:
- Favorece la masticación: la descompensación y la falta de alineación entre el maxilar superior y la mandíbula suelen ocasionar dificultades a la hora de comer, especialmente cuando se mastican alimentos duros o que requieren movimientos de palanca, como las manzanas o bocadillos que se comen a mordiscos. Por tanto, uno de los beneficios de la cirugía ortognática de clase III es que permite masticar de manera adecuada y con mayor comodidad, lo que a su vez reduce las posibilidades de padecer problemas digestivos.
- Mejora la respiración: las discrepancias dentofaciales muy severas también dificultan la correcta entrada del aire, lo que se hace especialmente notable a la hora de dormir. A veces, la cirugía ortognática de clase 3 se indica en casos de síndrome de apnea obstructiva del sueño.
- Reduce o acaba con los dolores: los defectos en la anatomía de los huesos maxilares generan tensiones en la articulación temporomandibular (ATM), lo que puede ocasionar dolores y molestias en la parte superior del cuerpo (mandíbula, cabeza, oídos, cuello…).
- Facilita la dicción: en muchas ocasiones, los pacientes que padecen clase III tienen dificultades para pronunciar correctamente determinados fonemas y presentan ceceo.
- Previene desgastes y fracturas dentales: el hecho de que los dientes superiores e inferiores no coincidan ni contacten adecuadamente ocasiona que algunos reciban mayores cargas que otros. Esto, con el paso del tiempo, deriva en desgastes, fisuras y fracturas.
- Mejora la estética facial: generalmente, una clase III de origen esquelético empeora la estética de la cara debido a las asimetrías o al excesivo protagonismo de la mandíbula. Por tanto, otro de los principales beneficios de la cirugía ortognática de clase III es que proporciona unos rasgos faciales más suaves y armónicos.
- Aumenta la autoestima: en muchos casos, el tener que lidiar diariamente con todos los inconvenientes anteriores reduce la autoestima de la persona.
En definitiva, son muchas las implicaciones y los beneficios de la cirugía ortognática de clase 3, ya que ayuda a resolver numerosos problemas y a mejorar la calidad de vida.
¿La cirugía ortognática de clase III se puede prevenir?
La clase III casi siempre es genética. Por ello, prevenir como tal, en el sentido de “evitarla al 100%”, no siempre es posible. Pero sí hay algo muy útil: detectar pronto y actuar durante el crecimiento.
Detección temprana de la clase III
Existen numerosos estudios al respecto pero, a día de hoy, no resulta posible anticipar con seguridad la clase III. Para tratar de predecirla en los niños más pequeños, los ortodoncistas nos guiamos por preguntas como: ¿alguien de la familia muerde de esta determinada manera? ¿Notas que tiene la mandíbula un poco adelantada?
En el caso de las niñas, la clase 3 se suele frenar antes debido a la llegada de la menstruación, lo que detiene el crecimiento. Sin embargo, esta maloclusión es mucho más imprevisible en el caso de los niños.
En Europa, ante una clase III, el protocolo habitual ha sido tradicionalmente iniciar el tratamiento antes de los nueve años, mediante expansión esquelética con disyuntor de paladar y avance maxilar con máscara facial. Sin embargo, actualmente sabemos que, en determinados casos, es posible intervenir a edades más tempranas, alrededor de los cuatro años, mediante rehabilitación neuro-oclusal. Este enfoque, basado en la posibilidad de actuar sobre el crecimiento en fases muy iniciales, permite abordar alteraciones funcionales y óseas antes de que se consoliden. En Ortodoncia Mirasierra aplicamos este tipo de tratamiento precoz en los casos en los que está indicado, tras un diagnóstico individualizado.
Sin embargo, esto no garantiza su corrección de manera permanente ya que puede producirse un pico de crecimiento, el cual resulta imposible de controlar, que acentúe la clase III esquelética.
En Ortodoncia Mirasierra, solemos decir a los padres que la corrección de la clase III es como una carrera de fondo que, a pesar del esfuerzo, puede requerir cirugía ortognática. Durante esta carrera de fondo, los ortodoncistas utilizamos todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance para intentar estimular el crecimiento del maxilar y frenar el de la mandíbula, pero no podemos eliminar el riesgo de experimentar un pico de crecimiento que derive en cirugía.
En cualquier caso, el consenso entre los cirujanos maxilofaciales es el de tratar a los niños a edades tempranas porque, de cara a una posible cirugía, los movimientos esqueléticos no serán tan extensos, por lo que la intervención será más predecible y segura.
Como ves, y tal y como hemos mencionado al comienzo de este artículo, todos los aspectos relacionados con la cirugía ortognática de clase III son complejos y requieren un gran nivel de especialización.
Por ello, en Ortodoncia Mirasierra contamos con un equipo de ortodoncistas con décadas de experiencia en el tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía ortognática. Además, en nuestra consulta colaboramos únicamente con cirujanos maxilofaciales y hospitales que son referentes a nivel nacional.
Si tienes alguna duda más sobre la cirugía ortognática de clase III o necesitas recurrir a ella, puedes llamar a nuestra clínica dental y solicitar una primera consulta informativa con el equipo médico especializado en ortodoncia y cirugía ortognática.nática de clase III o necesitas recurrir a ella, puedes llamar a nuestra clínica dental y solicitar una primera consulta informativa con un ortodoncista.