Deglución atípica: ¿qué es y cómo se corrige?

Tragar parece un gesto automático y sin importancia, pero no siempre se hace de la manera adecuada. En algunos niños, la lengua empuja los dientes al deglutir en lugar de colocarse en la posición correcta. A este patrón se le llama deglución atípica y, aunque puede pasar desapercibido durante bastante tiempo, conviene detectarlo cuanto antes porque puede influir en el desarrollo de la mordida, el paladar e incluso en la forma de respirar y hablar, y en la posición de cuello, espalda y pisada.

La deglución atípica es una condición que se puede tratar y corregir a lo largo de la infancia de manera relativamente sencilla. No obstante, suele requerir la colaboración de dos profesionales (ortodoncista y logopeda) y de los padres del niño.

Como corregir este problema resulta mucho más sencillo y rápido en las primeras etapas de la vida, en Ortodoncia Mirasierra recomendamos que los padres acudan al ortodoncista con sus hijos a los tres años.

¿Qué es la deglución atípica?

La deglución atípica, también llamada deglución infantil, es una alteración funcional en la que la lengua adopta una posición anómala al tragar y, muchas veces, también en reposo. En lugar de apoyarse en el paladar, la lengua tiende a colocarse entre los dientes o a empujarlos desde dentro.

La deglución atípica suele aparecer en la infancia, en una etapa en la que el patrón de deglución debería madurar de forma natural. Cuando el niño es bebé y todavía no han erupcionado los dientes, es normal que la lengua se coloque entre los rodetes gingivales, es decir, entre las encías, al tragar.

Sin embargo, a medida que salen los dientes de leche y la boca se desarrolla, la lengua debe dejar esa posición y empezar a apoyarse en las rugas palatinas, una zona situada justo detrás de los incisivos superiores, en la parte anterior del paladar. Si no se corrige a tiempo, este patrón puede mantenerse también en la adolescencia e incluso en la edad adulta.

La deglución atípica no se puede considerar solo “una manía” o un gesto sin importancia. La información que damos a nuestro cuerpo se produce de manera cráneo-caudal, es decir, de arriba a abajo. Por tanto, un desequilibrio en el sistema estomatognático puede producir alteraciones en el resto del cuerpo. Asimismo, la boca funciona como un sistema en equilibrio: lengua, labios, mejillas, dientes y huesos maxilares están conectados entre sí. Cuando la lengua ejerce una presión inadecuada de forma repetida, ese equilibrio puede romperse y favorecer alteraciones en la mordida. Por eso, la deglución atípica debe valorarse desde un enfoque global, no únicamente dental.

¿Cómo es una deglución correcta?

En un patrón de deglución normal:

  • La lengua se apoya en el paladar, no entre los dientes.
  • Los labios permanecen sellados sin hacer esfuerzos exagerados.
  • Los dientes pueden contactar de forma suave o mantenerse muy próximos, según el momento.
  • No hay tensión excesiva en la musculatura perioral (labios, mejillas y zona del mentón).

Dicho de una forma sencilla, al tragar no debería verse un empuje de la lengua hacia delante ni un esfuerzo llamativo de labios o barbilla. Cuando el patrón es adecuado, la musculatura trabaja de forma armónica y favorece un crecimiento equilibrado de la boca y de los maxilares.

¿Cómo saber si un niño tiene deglución atípica?

No siempre resulta fácil detectarla en casa, pero hay una serie de señales que pueden hacerte sospechar. Algunas se observan al comer o beber, y otras aparecen en la respiración, el habla o la posición habitual de la boca. No obstante, para poder diagnosticar correctamente esta condición es necesario acudir al ortodoncista.

Algunos indicios frecuentes son los siguientes:

  • Sacar o interponer la lengua al tragar.
  • Empujar los dientes con la lengua.
  • Mantener la boca abierta con frecuencia.
  • Realizar movimientos excesivos o extraños de cabeza, boca y labios al tragar. Es frecuente que los niños con deglución atípica inclinen la cabeza hacia atrás para permitir un mejor paso de los alimentos.
  • Respirar por la boca en lugar de por la nariz.
  • Hacer fuerza con los labios o arrugar el mentón al deglutir.
  • Presentar dificultades para pronunciar ciertos sonidos.
  • Tener mordida abierta, dientes separados (diastemas) o paladar ojival o estrecho.

La respiración oral merece una mención aparte, porque muchas veces aparece asociada a la deglución atípica. La Asociación Española de Pediatría  señala como signos de alarma dormir con la boca abierta, roncar, mantener la boca abierta durante el día o presentar hábitos como meter la lengua entre los dientes para tragar.

Si notas varias de estas señales, lo más conveniente es acudir al ortodoncista para que realice una valoración. En muchos casos también conviene estudiar la función respiratoria y la postura de la lengua para encontrar la causa real del problema.

Causas de la deglución atípica

La deglución atípica no suele deberse a un único motivo. Lo más habitual es que aparezca por una combinación de factores funcionales, hábitos mantenidos en el tiempo y alteraciones del desarrollo oral.

Entre las causas más frecuentes están:

  • Respiración oral por obstrucción nasal o hábito.
  • Uso prolongado del biberón o del chupete.
  • Succión prolongada del dedo pulgar.
  • Succión de labios, lengua y/o mejillas.
  • Queilofagia (morderse los labios).
  • Onicofagia (morderse las uñas).
  • Abuso de alimentos triturados e introducción tardía de comida sólida.
  • Frenillo lingual corto y frenillo labial superior corto. El frenillo lingual corto deja la lengua en una posición más baja y retrasada, y si el frenillo labial corto afecta al labio superior el paciente puede tener problemas al sellar correctamente los labios.
  • Compresión maxilar (paladar estrecho).
  • Algunos trastornos neuromusculares o neurológicos que pueden afectar al tono y a la coordinación de los músculos de la boca y la cara (síndrome de Down, parálisis cerebral…).

Consecuencias de la deglución atípica

Cuando la deglución atípica se mantiene en el tiempo, la presión repetida de la lengua puede conducir a diversas consecuencias negativas que afectan tanto la salud oral como al bienestar general. Las principales son las siguientes:

  • Dificultades para masticar y tragar de manera eficiente.
  • Problemas digestivos producidos por las dificultades para masticar y tragar correctamente los alimentos sólidos.
  • Maloclusiones dentales originadas por la colocación inadecuada de la lengua. Las más comunes son la clase II, la mordida abierta anterior, la mordida cruzada posterior, el paladar ojival y la separación o protrusión de los incisivos. La lengua puede hacer que los incisivos se desplacen, se abran o se vayan hacia delante por la presión constante que ejerce al tragar.
  • Fracturas de molares o desgastes. Una mordida abierta o clase II severa hace que solo contacten los dientes a nivel posterior. Es decir, no hay patrón masticatorio funcional alternante, lo que puede generar en la edad adulta fracturas de molares o desgastes muy severos a nivel posterior.
  • Alteraciones del habla. Son relativamente frecuentes las dificultades para pronunciar determinados sonidos, especialmente aquellos que requieren un buen control de la lengua. Por ejemplo, los fonemas /d/, /t/, /s/, /h/ e /y/.
  • Afectaciones estéticas. Como consecuencia de las maloclusiones anteriores, y del incorrecto desarrollo de dientes y huesos maxilares, la persona puede sufrir diferentes alteraciones estéticas en cara y boca.
  • Anomalías respiratorias. La respiración bucal, en vez de nasal, puede ocasionar problemas respiratorios crónicos y reducir la calidad del sueño.
  • Inestabilidad de los resultados ortodóncicos en el futuro, si no se corrige la función. Es decir, no basta con alinear los dientes con ortodoncia si la lengua sigue funcionando mal. Si no se soluciona el patrón funcional, aumenta el riesgo de que el problema reaparezca o de que la ortodoncia no se mantenga tan estable como debería a largo plazo.

¿Cómo corregir la deglución atípica?

La corrección depende de la edad del niño, de la severidad del problema y de si ya ha provocado alteraciones en la mordida. En general, el abordaje más eficaz suele ser multidisciplinar, combinando el trabajo conjunto del ortodoncista y el logopeda. Además, es importante determinar si hay alteraciones respiratorias por hipertrofia amigdalar o vegetaciones, pues en determinadas ocasiones se requiere también la valoración de un otorrinolaringólogo que determine la necesidad o no de realizar la resección de las mismas.

La deglución atípica tiene diversas repercusiones, por lo que la coordinación entre ambos especialistas puede acortar los tiempos de tratamiento y mejorar los resultados a corto, medio y largo plazo.

La deglución atípica puede corregirse mediante dos tipos de tratamientos: ortopedia interceptiva y/o ortodoncia y terapia miofuncional.

1- Ortopedia interceptiva y/o ortodoncia

Cuando la deglución atípica ya ha influido en el crecimiento del paladar o en la posición de los dientes, puede ser necesario recurrir a ortopedia interceptiva o a ortodoncia.

El primer paso para tratar la deglución atípica consiste en acudir al ortodoncista. De esta manera, el profesional podrá realizar un completo estudio al paciente, que incluye una exploración clínica y radiográfica. Una vez recopiladas todas las pruebas, y habiendo valorado la situación específica del paciente (edad, crecimiento óseo y dental, hábitos orales…), el especialista propondrá el tratamiento ortodóncico adecuado.

Este puede pasar por una ortopedia interceptiva o por una ortodoncia:

  • Ortopedia interceptiva: está basada en aparatos fijos o removibles, cuyo objetivo es realizar la expansión de la arcada superior, como un aparato expansor. De esta manera, se corrige la compresión del maxilar. En niños en crecimiento, la ortopedia interceptiva permite actuar sobre el desarrollo de los huesos maxilares y crear unas condiciones más favorables para la respiración, la postura de la lengua y la erupción dental.
  • Ortodoncia: tras la ortopedia interceptiva puede ser necesario un tratamiento de ortodoncia, con brackets o alineadores transparentes, para corregir la posición de los dientes y coordinar la mordida.

2- Terapia miofuncional

De manera paralela, suele ser necesario acompañar el tratamiento ortodóncico con terapia miofuncional, llevada a cabo por un logopeda.

La terapia miofuncional busca reeducar los músculos orofaciales para que la lengua, los labios y la respiración funcionen correctamente. Suele incluir ejercicios dirigidos a mejorar la postura lingual, el sellado labial, la respiración nasal y el patrón de deglución. Asimismo, puede centrarse en la eliminación de hábitos orales nocivos.

Como ves, existen distintas maneras de abordar la deglución atípica, por lo que el tratamiento puede variar en función de las circunstancias concretas de cada paciente y debe obedecer a un exhaustivo estudio inicial.

Prevención de la deglución atípica

La deglución atípica no siempre se puede prevenir por completo, pero sí hay medidas que ayudan a reducir el riesgo y a diagnosticarla antes:

  • Evitar el uso prolongado de chupete y biberón. La Asociación Española de Pediatría recomienda evitar el uso del chupete más allá de los dos años, ya que su empleo prolongado puede afectar al desarrollo del paladar y favorecer alteraciones funcionales y oclusales.
  • Corregir hábitos como chuparse el dedo.
  • Vigilar si el niño respira por la boca, ronca o duerme con la boca abierta.
  • Consultar con el ortodoncista si se detectan dificultades de pronunciación o de masticación.
  • Llevar a los niños a su primera revisión con el ortodoncista a los tres años.

Cuando existe obstrucción nasal, alergia, hipertrofia adenoidea u otra causa de respiración oral, también es importante estudiarla y tratarla. En otras palabras, para prevenir la deglución atípica no hay que centrarse solo en los dientes, sino que también hay que observar cómo respira, traga y coloca la lengua el niño en su día a día.

En definitiva, detectar pronto la deglución atípica marca la diferencia. Un gesto que parece pequeño puede influir mucho en el crecimiento de la boca. Por eso, tanto si sospechas que tu hijo tiene deglución atípica como si ya le han diagnosticado esta condición, puedes acudir a Ortodoncia Mirasierra para recibir una segunda opinión.

Haremos una revisión completa del niño y realizaremos las pruebas necesarias para valorar si presenta deglución atípica. En caso de detectar esta alteración, determinaremos si es preferible comenzar un tratamiento en ese momento o si, simplemente, debe acudir a revisiones periódicas para seguir su evolución. Llámanos ya y pide tu primera cita para salir de dudas.