Si estás valorando someterte a una cirugía ortognática, es probable que te hagas esta pregunta: ¿realmente compensa todo el proceso? La respuesta no es sencilla, porque depende de muchos factores (severidad de la maloclusión, inconvenientes que provoca en el día a día…). No obstante, en este artículo vamos a ayudarte a encontrarla. Te explicamos qué implica esta intervención, qué beneficios ofrece, cuáles son sus posibles riesgos… y te mostramos un caso real con imágenes del antes y el después. Así podrás estar más cerca de resolver tu duda sobre si, en tu caso, la cirugía ortognática merece la pena.
¿Qué implica la cirugía ortognática?
La cirugía ortognática es un procedimiento quirúrgico que corrige alteraciones en los huesos maxilares (maxilar superior y mandíbula). Está pensada para tratar maloclusiones severas -como algunas de clase II y clase III, mordida abierta, sonrisa gingival o asimetrías mandibulares severas- que no pueden resolverse únicamente con ortodoncia.
Se trata de una intervención que requiere una planificación milimétrica por parte del cirujano maxilofacial y el ortodoncista, así como la ayuda del protésico dental que diseña las férulas quirúrgicas, dado que todos estos profesionales están involucrados en el proceso.
Por lo general, antes de la cirugía ortognática es necesario llevar un tratamiento de ortodoncia durante unos 12 meses. Esta primera fase tiene como objetivo colocar los dientes en la posición ideal respecto a su hueso, aunque eso suponga que, de forma temporal, no encajen bien entre sí.
Una vez realizada la cirugía, es decir, una vez corregidas las alteraciones en la posición y/o el tamaño de los huesos maxilares, se vuelve a colocar ortodoncia durante otros 12 meses aproximadamente, con el fin de ajustar los contactos entre ambas arcadas y lograr una mordida óptima y estable a largo plazo.
Motivos por los que vale la pena la cirugía ortognática
Gracias a la cirugía ortognática se pueden conseguir múltiples beneficios para la salud, la funcionalidad y la estética de los pacientes:
- Impacto en la calidad de vida: la cirugía ortognática permite corregir numerosos problemas e inconvenientes al morder, masticar, hablar e incluso respirar. Por ejemplo, las personas con alteraciones severas en la mordida no pueden morder, masticar y triturar alimentos duros con normalidad, ya que los dientes superiores e inferiores no contactan adecuadamente.
- Alivio en la apnea del sueño: la mejora de la respiración se debe a que la colocación adecuada de los huesos maxilares permite ampliar la vía aérea, con lo que se pueden solucionar o aliviar trastornos del sueño como la apnea del sueño y los ronquidos.
- Solución a dolores articulares: al mejorar la alineación mandibular, se reduce la sobrecarga y los consiguientes dolores en la articulación temporomandibular (ATM).
- Armonización facial: al reposicionar los huesos maxilares, se consigue una armonización del rostro y un cambio en el perfil facial.
- Mayor autoestima: muchos de los pacientes que tratamos en nuestra clínica afirman que tras la cirugía se sienten más seguros y satisfechos con su imagen.
- Resultados estables y duraderos: la estabilidad y el carácter definitivo de los resultados es uno de los principales motivos por los que merece la pena la cirugía ortognática. A diferencia de otros tratamientos, los resultados de la cirugía ortognática son permanentes, ya que se intervienen quirúrgicamente los huesos.
Desventajas y riesgos de la cirugía ortognática
Como cualquier otro tratamiento médico o intervención quirúrgica, la cirugía ortognática también tiene sus inconvenientes. Aquí te contamos los principales aspectos a tener en cuenta:
- Recuperación postoperatoria: la cirugía ortognática requiere varias semanas de reposo, en función del estilo de vida y de la profesión del paciente. Durante ese tiempo, se debe seguir una dieta líquida (los primeros días) o blanda (las semanas siguientes), tomar la medicación analgésica y antiinflamatoria recetada por el cirujano y evitar la actividad física.
- Riesgos quirúrgicos: aunque infrecuentes, existen posibles complicaciones durante la cirugía que pueden dar lugar a infecciones, sangrado o alteraciones en la sensibilidad (por ejemplo, adormecimiento en el labio o la barbilla).
- Compromiso con el tratamiento: la cirugía ortognática es un tratamiento que, en una gran cantidad de ocasiones, merece mucho la pena. No obstante, antes de comenzar con el proceso es necesario saber que exige un alto nivel de compromiso, motivación y paciencia por parte del paciente. Por ejemplo, además de ser muy cuidadoso durante el postoperatorio, la cirugía ortognática requiere llevar ortodoncia antes y después de la operación, lo que puede hacer que el proceso dure en total unos dos años y medio o tres años.
- Papel de los profesionales: en Ortodoncia Mirasierra, contamos con un equipo de ortodoncistas especializados en tratamientos combinados de ortodoncia y cirugía ortognática. Nuestros profesionales llevan más de tres décadas planificando este tipo de tratamientos junto con cirujanos maxilofaciales de referencia nacional, por lo que conocen bien la complejidad que conllevan. Para conseguir unos resultados satisfactorios, y que la cirugía ortognática merezca la pena, es fundamental ponerse en manos de ortodoncistas y cirujanos maxilofaciales altamente experimentados e hiperespecializados.
Casos reales de pacientes: antes y después
Nada habla mejor que un caso real. A continuación, te mostramos el caso de uno de los pacientes tratados en Ortodoncia Mirasierra, en el que se aprecia el cambio conseguido gracias a la cirugía ortognática. Como verás, no solo se trata de una mejora estética, sino de una transformación completa en la funcionalidad y armonía del rostro.
A continuación, te mostramos el antes y el después de una cirugía ortognática.
Caso clínico: paciente con clase III esquelética severa
Nuestro paciente acudió a Ortodoncia Mirasierra porque presentaba una clase III esquelética muy marcada. La mandíbula se encontraba adelantada respecto al maxilar superior, lo que provocaba un desequilibrio estético en el perfil facial, además de importantes problemas funcionales: dificultad al masticar, dolor en la articulación temporomandibular y una mordida cruzada anterior.
Antes

Después

Resultados conseguidos
- Corrección completa de la clase III, logrando una oclusión adecuada, estable y funcional.
- Mejora del perfil facial, que se volvió mucho más armónico y proporcionado.
- Eliminación del dolor articular y de los problemas relacionados con la masticación.
- Mejora estética natural. A pesar de que el cambio estético fue evidente, resultó natural. La cirugía ortognática respetó los rasgos del paciente, volviéndolos más armónicos y equilibrados.
Conclusión: ¿merece la pena la cirugía ortognática?
La respuesta es clara: sí, merece la pena, siempre que esté bien indicada, planificada y ejecutada por un equipo altamente cualificado de ortodoncistas y cirujanos maxilofaciales. La cirugía ortognática no solo permite transformar la sonrisa, sino también conseguir mejoras significativas en la calidad de vida, la salud y la autoestima.
Si estás valorando esta intervención, te animamos a pedir tu primera consulta gratuita con el equipo médico especializado de Ortodoncia Mirasierra. Estudiaremos tu caso con detalle y te diremos con total honestidad si esta cirugía es adecuada para ti.